Columna de Opinión: Bienvenido proyecto de tren al Aeropuerto

Por: Rodrigo Aravena A., Arquitecto y Director de AGS Visión Inmobiliaria



Buenas noticias para Santiago llegan por parte del Ministerio de Obras Públicas (MOP). Recientemente, se acaba de anunciar que se llevará adelante la licitación al Proyecto de Concesión del Tren eléctrico al Aeropuerto.


Esto se suma a la amplia cartera de proyectos de concesión que lanzó el MOP hace unos meses, que incluyen nuevas opciones de movilidad y transporte para todo el territorio. En especial, aquellas opciones que mejoren el transporte público a través de medios de movilidad sustentable como tranvías, teleféricos y trenes ligeros. Además de no ser contaminantes en su operación, poseen una excelente capacidad de emplazarse en barrios o avenidas sin afectar su diseño urbano. Eso se observa en ciudades europeas, donde el tranvía o tren ligero permite emplazarse en avenidas y detonar nuevas centralidades.


Como sociedad, generemos todos los esfuerzos para que proyectos privados de transporte como el tren al aeropuerto se concreten. Estos apuntan a mejorar la calidad de vida de los santiaguinos de forma directa, permitiendo frenar en parte el crecimiento de viajes donde el uso del automóvil ha ido en crecimiento como desde/hacía al aeropuerto.


Este proyecto, sin duda, ha dado inicio a la discusión de expertos sobre cuál sería el mejor trazado. Como punto de partida debemos no solamente pensarlo de acuerdo a sus costos de ejecución, material rodante y mantención, sino que debemos privilegiar aquella opción que genere la mejor rentabilidad social de la inversión. Hoy y mañana.


Ello significa que debemos respondernos de forma adecuada varias preguntas.

  • ¿Qué trazado beneficia a la mayor cantidad de población residente y flotante, actual y proyectada?

  • ¿Qué trazado permitiría emplazar de mejor forma equipamientos y nuevas viviendas en torno a sus estaciones?

  • ¿Qué diseño y material rodante genera menor impacto urbano sobre su entorno, permitiendo emplazar actividades y diseñar espacio público de calidad en torno a sus estaciones?


Resolviendo adecuadamente estas preguntas, sumaremos a un proyecto de inversión, una oportunidad de renovación urbana de una zona que ha estado abandonada de infraestructura pública el último tiempo. Esta nueva generación de proyectos de transporte debe plantearse como punto de partida al buen diseño urbano. Ser infraestructuras capaces de no solamente cumplir con su misión de origen, sino de generar externalidades positivas para nuestra ciudad y, en específico, para el barrio donde se emplazan. Los proyectos que se diseñen, por ejemplo, para las futuras estaciones de Metro de las Líneas 7, 8 y 9, el Teleférico Bicentenario hacia Ciudad Empresarial o el trazado y estaciones que se contemplen para acoger el Tren Santiago-Valparaíso, serán desafíos donde la infraestructura deberá acompañarse de una planificación urbana adecuada y específica, que rescate y potencie los beneficios de la inversión. Tiempo, tenemos


Columna publicada en Diario Financiero